
Sombrillas difusoras: el retrato más favorecedor.
La luz pasa por sombrillas de estudio antes de llegar al rostro. El resultado se parece más a un retrato profesional que a una foto de fiesta.
Un flash directo marca sombras y brillos; una sombrilla difusora los reparte. Es la misma técnica de un estudio de retrato y la diferencia se nota en la cara de los invitados: sin ojeras marcadas ni reflejos. Se pide sobre todo en eventos de etiqueta, donde la gente se arregló y quiere una foto que pueda enmarcar.
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